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24 Agosto 2011

Que el paso de River por la segunda categoría será recordado más allá de nuestra existencia en la historia del fútbol argentino, por más que por su importancia mediática se lo maquille y su andar deportivo termine confirmando que solo se trato de un recorrido rápido por la B Nacional. Pero también habrá que añadir a este capítulo que con la participación de River no solo cambio la competencia deportiva sino que además se levantó la veda para los visitantes en la Primera B Nacional.
Seguro que dentro de un tiempo se recordará con esfuerzo que se había fijado por la muerte de Marcelo Cejas (la número 177 del fútbol argentino), ocurrida hace algo más de 4 años en un Chicago-Tigre jugado en Mataderos –Capital Federal-. A partir de allí se terminaron los visitantes en el ascenso.
Pero no se dirá que los propios directivos estaban muy cómodos con la medida debido a que de esta manera se evitaban un gasto importante en la seguridad en los partidos y además era un tema menos para negociar con los barras de los clubes que suelen pedir dinero también para viajar de visitantes.
Tal vez se lo mencione a Daniel Vila, como el precursor del levantamiento de la veda y allí más de uno se lamentará por haber permitido que el primer partido de visitante de River se jugase en Mendoza (¿Cómo se les escapó eso a los directivos de AFA que se jactan en la intimidad de digitar los fixture?). Pero pasó. No se dirá que Vila permitió el ingreso de “hinchas neutrales” para además de ganar casi 500.000 pesos más en recaudación, algo que a cualquiera le viene bien incluso al abultado bolsillo de Vila, para ponerlo en jaque a la AFA. Y Vila lo hizo, le metió un golazo en el ángulo a Grondona, acordando con la seguridad de la provincia y sabiendo que no se exponía a ninguna sanción por parte de la AFA.
Los directivos de la Asociación del Fútbol Argentino quedaron expuestos: en la B Nacional, River es un negocio al que no se le puede dar vuelta la espalda. Obligados por la presión “popular” a los que los expuso Vila, porque imaginen lo que sería si solo se permitiría el público visitante en Mendoza o en el interior y Capital y no en Buenos Aires. Allí tampoco aguantaría la presión política.
Fue una gran jugada del presidente de Independiente Rivadavia que le dio mucho más resultado que la campaña que viene realizando desde sus programas en donde la mentira parece mas mentira y las verdades cuestan creerse.
Sebastian Kerle El regreso para Quilmes será en Mendoza, justo en donde se originó esta apertura. Tal vez se extrañe poco teniendo en cuenta que se viene de una temporada en Primera, en donde hubo un marcado acompañamiento desde las tribunas para torcer un destino que parecía escrito. El largo Nacional B invita a recorrer el país para los que pueden hacerlo.
Ahí irá el pueblo cervecero peregrinando por los estadios del ascenso para alguna vez escaparle para siempre a este tipo de campeonatos que por más maquillado que esté no deja de ser la segunda división del fútbol argentino.






