"El grito es el mismo"
Homenaje a la hinchada de Walter Bacchiani
Días pasados se cumplieron quince años de la obtención del Metropolitano de 1978. Recordando este hecho descubrimos un mismo sentimiento entre los anteriores y posteriores logros. Con menor o mayor intensidad hay un bramido que recorrió todas las canchas del país y se instaló en ellas superando el paso del tiempo.
Esa pasión, que llenó las tribunas de la cancha de Central en el '78 impresionando al país y ganando el metropolitano con valor y coraje, sólo estaba emparentando la historia, con la hazaña del equipo que en 1912 obtuvo el primer campeonato.
"Pero en aquel entonces era más bravo, porque se jugaba por la camiseta", dirá algún socio vitalicio. "Pero en el '78 se lo ganamos al Boca de Lorenzo", dirá otro más joven. La comparación de épocas... quizás no exista polémica alguna, tan añeja y tan inútil. Porque siempre el resultado es el mismo... no se llega a nada.
Recordemos y sólo tratemos de disfrutar. Como lo hicieron nuestros abuelos en 1912, gritando los goles de los Brown, o como lo hicimos nosotros con los de Andreuchi. Ambos equipos marcaron época para la Institución, el primero puso a Quilmes entre los pocos equipos que obtuvieron campeonatos amateurs y el segundo nos permitió jugar la copa Libertadores. Los dos, por la importancia de lo obtenido están en el pedestal más alto del club.
"Hay recuerdos que no voy a olvidar" dijo Fito Páez; y hay otros que los hinchas de Quilmes tampoco vamos a olvidar. El equipo del '49, que tiene el récord de 13 partidos seguidos ganados. El equipazo del '75, que para muchos fue mejor que el del '78. Y la formación del campeón del '65 son pocos los que la recuerdan, pero nadie olvida como se gritaban los goles de Ramírez o de Basílico que nos llevaron a primera. Y tampoco vamos a omitir el ascenso del '62, aunque se diga que no se ganó en la cancha. Y los goles de Del Moro, Bracamonte o Carreño, acaso los hicieron en la A.F.A.? Y quien puede dejar de lado aquellos goles de Leani o Catalán, que nos llevaron al Nacional "B". Y al equipo campeón del '91, cómo lo vamos a borrar de nuestras mentes, si el día de la consagración entramos todos a la cancha, a dar la vuelta con Ruffini, Scime y compañía.
Quizá fueron otros tiempos, las camisetas sin publicidad o los pantaloncitos más largos. Tal vez se usaba otros cortes de pelo y las figuras de los jugadores eran más rellenitas. Posiblemente los hinchas eran más educados y utilizaban cantos más ingenuos que los actuales. Acaso se jugaba mejor que ahora, o tal vez más lento, pero no queda ninguna duda de que al final de cuentas, el grito fue siempre el mismo: Quilmes Campeón.
Revista "Centenario QAC" (Febrero de 1994)








