"Vamos a Rosario", me dijo el viejo mientras mi pequeño cuerpo quedaba aplastado contra el alambrado de la cancha de Banfield por culpa del "flaco Milozzi", que con un tiro libre se le había ocurrido meter la pelota en un ángulo.
Corría el año 1961 y Quilmes jugaba en Junín, Sarmiento y Quilmes. Recuerdo cuando Quilmes salió a la cancha unos chicos tiraron unas etiquetas de la Cervecería Quilmes.
Escuche. Suba la radio. Sí, suba, suba. Escucha? Es el gordo, Sí! El gordo Muñoz. En el bar de la esquina están todos prendidos a la radio. Está por empezar el partido y allá en Rosario 25.000 personas están ansiosas de ver a Quilmes Campeón...
Iban 30 minutos del segundo tiempo,los tablones de la vieja cancha de Quilmes se arqueaban bajo el peso de la gran cantidad de gente que se había juntado para alentar al glorioso cervecero.Pero, no era aliento lo que se escuchaba ni parecia ser una tarde de gloria para el 'decano'.